María Antonieta

29 11 2006

Mar?a Antonieta

Las novelas y películas históricas siempre me han parecido fascinantes. Por una parte se encuentra la posibilidad de transportarse a otra época, a otro ambiente, en ocasiones tan extraño y ajeno como la Tierra Media o Terramar, pero con la diferencia de que se trata de algo real. Por otra parte, está esa morbosa curiosidad por observar la vida de un personaje del pasado a sabiendas de su destino. Así, tras ver los cortos de la nueva película de Sofía Coppola, “María Antonieta”, me emocionó la idea de adentrarme un poco más en la vida de esta famosa reina de Francia. Creo que todavía no se ha estrenado en México, así que escribo en exclusiva, ja.

Otra gran ventaja de las películas históricas es que es posible describir los detalles de las mismas sin arruinarle la experiencia a nadie. La trama no es ningún secreto. “María Antonieta” sigue la vida de la joven noble austríaca, desde el momento en que dejó su país natal para desposarse con el delfín de Francia, hasta sus últimos momentos en Versalles, recién estallada la Revolución Francesa. El final es de todos conocido.

La verdad no sé si me gustó la película, pues me dejó una sensación extraña, como sus anteriores películas. En el aspecto visual es espectacular, con abundante vestuario de época y desplegando todo el esplendor de Versalles: oro, joyas, sedas y hasta animales exóticos. Todos los personajes indispensables aparecen: los jóvenes delfines/reyes, el desparpajado Luis XV, su sensual amante DuBarrie, la amiga de las malas influencias, Polignac… El escenario y personajes parecen dispuestos para un tradicional seguimiento de la historia de Francia en vísperas de la Revolución Francesa, sin embargo, la dirección que toma la película es bastante diferente. Lo que vemos es únicamente el mundo de María Antonieta, una niña introducida sin más al complicado mundo de la corte francesa, y que tuvo que refugiarse en dulces, compras y juegos ante las presiones relacionadas con su puesto.

La película intenta mostrarnos a una chiquilla incomprendida, simplemente defendiéndose lo mejor que podía ante sus circunstancias. Con razón odiaron la película en Francia. Por más que intenté, no pude simpatizar con la protagonista. Dentro de su burbuja de oro, no podía darse cuenta de lo que estaba pasando a su alrededor, no podía percibir el hambre y la injusticia de sus súbditos, pues estaba completamente absorta en las intrigas de la corte e intentando mantener su posición a través de un heredero, cosa que su esposo no estaba facilitando en absoluto. Cuando mencionan en un periódico su famosa cita del pastel, simplemente encoge los hombros, asegurando que ella no dijo tal cosa, y que el rumor morirá eventualmente. Quizá pudiera haberse preguntado también si de verdad la gente tenía hambre, y el por qué surgirían tan horribles rumores en contra de ellas, pero jamás sabremos si su destino hubiera sido diferente. Tampoco sabremos si quizá esas preguntas sí cruzaron por su mente.

Un aspecto interesante de la película es la manera en que transmite la falta de contacto de la reina con la trágica realidad de sus súbditos. En toda la película, jamás vemos un plebeyo. Incluso cuando multitud de gente armada acudió a Versalles, lo único que vemos son antorchas en la obscuridad. Quizá el momento en que finalmente vio alguno fue cuando rodó su cabeza.


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