“Genji Monogatari”, de Murasaki Shikibu

25 03 2005

“Genji Monogatari”, o “Romance de Genji”, es la primera novela escrita en el mundo. Murasaki Shikibu, nieta del poeta Kanesuki, y dama dela corte japonesa alreadedor del año 1000, es la autora de esta larga narrativa de más de 4200 páginas. La obra completa consta de cincuenta y cuatro capí­tulos. Por desgracia, debido a la dificultad de traducción, y la monumental longitud del libro, no existe ninguna edición completa en español. La edición de José J. de Olañeta, traducida por Fernando Gutiérrez, abarca los primeros nueve capí­tulos de la novela. A pesar de no ser la obra completa, es un libro hermoso, repleto de ilustraciones provenientes de grabados en madera de Yamamoto Shunsho, y de delicadas ilustraciones a color provenientes de biombos, antiguas ediciones del libro y pinturas inspiradas en pasajes de la historia de Genji. Espero que más adelante se publiquen los cuarenta y cinco capí­tulos restantes en un formato similar.

Murasaki Shikibu narra con gran detalle, la vida y amores del prí­ncipe Hikaru Genji. Todo comienza con el nacimiento de Genji, hijo del Emperador y una hermosa dama de la corte de estátus social más bien bajo, Kiritsubo. El favoritismo del emperador hacia la madre de Genji despierta la envidia de las demás damas, incluyendo la madre del prí­ncipe heredero. Kiritsubo enferma de gravedad y muere, dejando a Genji al cuidado de su abuela. El emperador posteriormente consigue que el niño regrese a la corte para tenerlo cerca, pero sin otorgarle grandes honores para evitar recelo por parte de los demás cortesanos.

La vida amorosa del resplandeciente Genji siempre fue tumultuosa. Desde su regreso a la corte, el prí­ncipe mostró gran interés por la nueva favorita de su padre, la princesa Fujitsubo. A los doce años, tras la ceremonia de iniciación a la edad adulta, casó con la princesa Aoi, de dieciseis años, a la que pocas veces honró con su visita y con la que siempre mantuvo una tensa y distanciada relación. Más adelante, Genji se involucró con diversas mujeres ajenas a la corte, la mayor parte de ellas poco deseosas de entablar relación alguna con el joven. Desde el acoso a la comprometida Utsusemi, la trágica aventura con Yugao, las citas a ciegas con una misteriosa princesa, el embarazoso incidente con una cortesana madura, y la nada desinteresada adopción de la pequeña Murasaki, Genji experimentó una tras otra experiencia amorosa poco adecuada para un noble de su posición.

En cierto modo, Genji guarda gran semejanza con la clásica figura de Don Juan, el inescrupuloso seductor. Sin embargo, el “Romance de Genji” va más allá. Aunque las aventuras amorosas del joven prí­ncipe constituyen buena parte de la obra, Murasaki Shikibu consigue adentrarnos en el ambiente del Japón medieval, y contagiarnos de la melancolí­a y sensibilidad de la época. Los amores de Genji, frí­volos en apariencia, tienen gran repercusión en la vida del joven, quien a pesar de buscar satisfacción a sus impulsos en cada uno, también desarrolla una genuina preocupación por las mujeres con quien se involucra. El sentido del honor, y la necesidad de ver por sus queridas, aunque su aventura haya terminado, es evidente en cada página del libro.

Cuando comencé a leer el libro, me pareció sorprendente que la primera novela de la historia, la historia de un prí­ncipe de conducta amorosa reprobable, haya sido escrita por una dama de la corte del Japón medieval. El mismo libro describe que en esa época, el brillo y longitud del cabello era una cualidad mucho más apreciable que la inteligencia de una mujer. Sin embargo, también es claro que dentro de las damas de la corte, la cultura era una caracterí­stica indispensable, que se daba por sentada. La mayor parte de las aventuras de Genji se llevan a cabo a través de notas amorosas intercambiadas entre los dos amantes. Toda mujer de buen estátus debí­a por lo menos tener una buena caligrafí­a y habilidad para la poesí­a, ya que si sus respuestas contení­an versos de baja calidad, se le consideraba una mujer vulgar.

El “Romance de Genji” no es una lectura fácil. La gran solemnidad del libro y abundantes versos metafóricos requieren dedicar un buen tiempo para en verdad saborear la belleza de la narración. Pero la exquisitez del ambiente de la corte de Genji hace que esta lectura valga la pena.

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One response

25 09 2007
ANTONIO BLANCO

me gustaria saber en que librerias de venezuela podria yo compar este libro
ya que tengo muchas ganas de leerlo
gracias por su atencion de antemano
antonio blanco garacia

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