En la noche de Halloween de 1938, pánico masivo se extendió por los Estados Unidos conforme se escuchaban en la radio espeluznantes noticias acerca de una invasión extraterrestre. Las noticias, sorprendentes al inicio, adquirieron poco a poco un matiz nada alentador: después de una serie de explosiones en Marte y de la caída de meteoritos en la superficie de la Tierra, unos poco amigables marcianos estaban empeñados en erradicar a la raza humana, asesinando, destrozando, envenenando despiadadamente y arrasando con todo lo que había a su paso. La desesperación se apoderó de la gente al escuchar que los esfuerzos del ejército no rendían fruto alguno, para más tarde descubrir que esta emisión radial no era más que una adaptación de la novela de H.G. Wells, “La Guerra de los Mundos”, a cargo de Orson Welles.
Diversas adaptaciones cinematográficas se han hecho de esta historia. La más reciente, estelarizada por Tom Cruise en el papel de un desobligado padre que hace lo que puede por mantener a sus hijos con vida en medio del caos generado por los destructivos alienígenas, representa un gran adelanto con respecto a las versiones anteriores en cuanto a efectos especiales, y aunque entretenida, no aporta nada nuevo. Las naves son mucho más detalladas, los extraterrestres mucho más orgánicos, y las batallas más vívidas, sin embargo, no hay mucho más atrás de las luces y explosiones. A diferencia de las anteriores películas y del libro, existen pocas reflexiones acerca de porque los extraterrestres están en la Tierra y porque actúan de esta forma. Poco se menciona el hecho de que la brutalidad de los invasores no es muy diferente de la de los humanos en sus propias guerras. Y es esta brutalidad, este miedo a lo que es capaz de hacer un invasor, lo que hizo tan efectiva la versión de radio, en plena Segunda Guerra Mundial.

El tio Spielberg, que se empeña en plastificar y ensalzar los valores familiares por encima de todo.
¡Que van a ser importantes unos extraterrestres que intentan acabar con la humanidad! ¡Lo importante es que Cruise se redima en su papel de padre forzoso!
Yo leí el libro, ví las dos películas, y además tengo el MP3 de la transmisión original de Welles (remasterizada por mis amigos del Smithsoniano)…
Me quedo con lo último, de todas maneras.
Acá en Chile una radio hizo algo parecido para celebrar el aniversario. Yo estaba cortándome el pelo, y las señoras de la peluqiería se preguntaban si sería verdad o no.
y eso.
saludos
Como conseguiste la transmisión original de Welles? Ha de ser super interesante escucharla. En serio se preguntaban en la peluquería si es verdad o no? Aunque como Pedro y el Lobo, SI algo así llegara a pasar, quizá ya nadie lo creería